En el campo educativo, como en el resto de las ciencias, la
investigación se ha constituido en una actividad precisa y elemental. Por este
motivo, se ha originado la investigación educativa como disciplina que trata
las cuestiones y problemas relativos a la naturaleza, epistemología,
metodología, fines y objetivos en el marco de la búsqueda progresiva de
conocimiento en el ámbito educativo. La
investigación educativa ha estado determinada por conflictos y debates
paradigmáticos, se ha desplazado desde enfoques marcadamente positivistas a
enfoques más abiertos y pluralistas, por ello el concepto de investigación
educativa se ha ido modificando a medida que han surgido nuevos enfoques para
el tratamiento de los fenómenos educativos. Actualmente, son variados los
significados atribuidos a la expresión investigación educativa, dependiendo de
la diversidad de objetivos y características que se le establecen. Cada
comunidad de científicos comparte un mismo paradigma y conforma, de esta
manera, una comunidad intelectual cuyos integrantes tienen en común valores,
creencias, normas, objetivos, un lenguaje determinado, etc.
Está establecido que investigar en educación no es producir conocimiento nuevo para llegar a la explicación o solución definitiva de un problema, más aún si es a partir de un conjunto de datos recogidos previamente. Por lo tanto, investigar en educación es un proceso integral en el que no sólo el adelanto científico tiene lugar o está presente, si no y más importante, la construcción de la subjetividad creativa como entidad que está en capacidad de serlo. Pero para que ello sea posible, es imprescindible entonces una transformación de la cultura de las instituciones formadoras de docentes, la cual debe orientarse hacia la formación de un hombre que ejerza con propiedad su papel de clarificador de valores y promotor de las relaciones humanas, inspirado en principios democráticos y de justicia social. Un docente que dirija su acción hacia el desarrollo de un ambiente de aprendizaje preparado para romper con la concepción de la simple transmisión de saberes, repotenciando el diálogo constante como una forma de democratizar la enseñanza.
Está establecido que investigar en educación no es producir conocimiento nuevo para llegar a la explicación o solución definitiva de un problema, más aún si es a partir de un conjunto de datos recogidos previamente. Por lo tanto, investigar en educación es un proceso integral en el que no sólo el adelanto científico tiene lugar o está presente, si no y más importante, la construcción de la subjetividad creativa como entidad que está en capacidad de serlo. Pero para que ello sea posible, es imprescindible entonces una transformación de la cultura de las instituciones formadoras de docentes, la cual debe orientarse hacia la formación de un hombre que ejerza con propiedad su papel de clarificador de valores y promotor de las relaciones humanas, inspirado en principios democráticos y de justicia social. Un docente que dirija su acción hacia el desarrollo de un ambiente de aprendizaje preparado para romper con la concepción de la simple transmisión de saberes, repotenciando el diálogo constante como una forma de democratizar la enseñanza.
Desde esta concepción, la investigación educativa equivale a
investigación científica aplicada a la educación y debe alinearse a las normas
del método científico en su sentido riguroso. Se concede valor al carácter
empírico de la investigación, sustentándose en los mismos principios y bases
que las ciencias de la naturaleza. Sólo el conocimiento es aceptado como tal
cuando se subordina a las normativas del método científico y puede, por
consiguiente, ser utilizado para construir leyes que expliquen y predigan
los fenómenos. Desde
esta perspectiva, la investigación en el ámbito educativo tiene como finalidad
dilucidar las leyes que rigen los hechos educativos para poder formular teorías
que orienten y controlen la práctica educativa, todo ello mediante el uso de
instrumentos y técnicas cuantitativas de investigación. A pesar de que este
paradigma facilita la utilización de criterios de rigor metodológico en el
ámbito educativo, es acusado de reduccionismo, ya que en aras de dicho rigor,
sacrifica el estudio de otras dimensiones importantísimas del fenómeno
educativo como son la realidad sociocultural, política, humana, ideológica,
etc.

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